SEXO, DROGAS Y ROCK 'N' ROLL
HISTORIAS DEL KRONEN
Antonio Jarabo
“Historias del Kronen” es una crónica de la juventud de los años noventa, que aprovecha la noche y cualquier excusa para vivir sus aventuras en busca de mil y un placeres. Se trata de la historia de un grupo de amigos que actúan sin control ni ningún atisbo de inhibición, sin pensar en las consecuencias, como si el mañana no existiera. Este caos cesa cuando se produce un suceso traumático con el que los chicos abren los ojos y descubren que la vida no es un juego.
Por otra parte, esta obra no sólo muestra una visión desmesurada del estilo de vida que marcó a una generación, sino que también aborda el tema de las relaciones sociales. A lo largo de todo su metraje, se cuestiona el ideal de la verdadera amistad como un aspecto utópico difícil de encontrar en un mundo tan frívolo y materialista como en el que vivimos (“la amistad es para los débiles, los fuertes no necesitamos a nadie”).
Esta producción de Elías Querejeta, intenta ser el reflejo de la cara desenfrenada de la juventud. Para ello, hace uso de un vocabulario coloquial inundado de tacos y jerga adolescente, música a todo volumen y la atmósfera de la fiesta madrileña. A todo esto, hay que sumar la ambición del film de materializar cinematográficamente el legendario lema de “sexo, drogas y rock and roll” a través de un grupo de ‘niñatos descerebrados’ cargados de excesos, obscenidad, sueños imposibles y desencanto.
Estos personajes adolecen de un deseo irrefrenable de acabar con la monotonía y prefieren vivir altibajos antes que convertirse en adultos. El líder de esta cuadrilla de amigos es Carlos, un joven inquieto, engreído y rebelde. En definitiva, un chico atormentado que disfruta haciendo y diciendo todo aquello que está mal visto socialmente. Carlos representa, por lo tanto, el máximo exponente de esta filosofía de vicio y de ruptura de límites sobre la que esta película hace hincapié.
Como inconvenientes, hay que decir que esta película resulta en ciertos momentos ridícula, casi incómoda de ver, porque está repleta de tópicos y prejuicios infundados, está carente de un argumento sólido, y plagada de actuaciones nefastas y poco creíbles. La única interpretación que a mi juicio está a la altura es la de un Jordí Mollá que combina afinadamente la locura y la sensatez en el papel que da vida a Roberto. Sin embargo, todas estas debilidades se ocultan hábilmente gracias a que la cinta cuenta con un ritmo vibrante que mantiene al espectador pegado a la butaca. Este dinamismo se transmite perfectamente al público a través de la pantalla, consiguiendo que al espectador le surjan unas enormes ganas de visitar la sucia y rancia ‘Cervecería Kronen’.
Durante buena parte del film, la historia es bastante desconcertante, no parece que lleve a ninguna parte, ya que no sé sabe en qué consiste la trama. El relato está rodado con una estética que recuerda al género del documental y con un montaje muy simple con la intención de dotar a la obra de un fuerte realismo y de una dureza sorprendente. Este rasgo se hace aún más patente en el punto culmen del film en el que se opta por tratar la muerte del inocente Pedro desde el punto de vista de una cámara casera, lo que otorga mucho más impacto a la escena. Ese instante supondrá un golpe de madurez forzado, ‘descenderá’ los egos de los jóvenes a la tierra y les extirpará brutalmente su jovialidad.
El final del film, abierto y sin resolver, refleja simbólicamente el trayecto desde la rabia y la culpabilidad por la muerte de Pedro hasta el metafórico ‘suicidio’ que cobra vida en Carlos, al que le da igual lo que le pase, puesto que pretende ‘cargarse’ su propia vida y la de sus compañeros desvelando que ellos mataron accidentalmente a su amigo Pedro. Es curioso en este punto como Carlos, por primera vez, decide hacer frente a un problema y ser responsable de sus actos. En mi opinión, en este punto hay un cierto intercambio de personalidades entre Carlos y Roberto, ya que en un principio el que quiere destruir la grabación es Carlos y, posteriormente, es Roberto el que quiere pasar página borrando el contenido de la cinta.
En resumidas cuentas, “Historias del Kronen” es una película dura, agresiva y urbana, que nos muestra el desaliento de la juventud en el Madrid de los noventa, pero que, lamentablemente, se queda en un simple esbozo de la atractiva y peligrosa mentalidad juvenil. Entretenida, pero nada más.
Por otra parte, esta obra no sólo muestra una visión desmesurada del estilo de vida que marcó a una generación, sino que también aborda el tema de las relaciones sociales. A lo largo de todo su metraje, se cuestiona el ideal de la verdadera amistad como un aspecto utópico difícil de encontrar en un mundo tan frívolo y materialista como en el que vivimos (“la amistad es para los débiles, los fuertes no necesitamos a nadie”).
Esta producción de Elías Querejeta, intenta ser el reflejo de la cara desenfrenada de la juventud. Para ello, hace uso de un vocabulario coloquial inundado de tacos y jerga adolescente, música a todo volumen y la atmósfera de la fiesta madrileña. A todo esto, hay que sumar la ambición del film de materializar cinematográficamente el legendario lema de “sexo, drogas y rock and roll” a través de un grupo de ‘niñatos descerebrados’ cargados de excesos, obscenidad, sueños imposibles y desencanto.
Estos personajes adolecen de un deseo irrefrenable de acabar con la monotonía y prefieren vivir altibajos antes que convertirse en adultos. El líder de esta cuadrilla de amigos es Carlos, un joven inquieto, engreído y rebelde. En definitiva, un chico atormentado que disfruta haciendo y diciendo todo aquello que está mal visto socialmente. Carlos representa, por lo tanto, el máximo exponente de esta filosofía de vicio y de ruptura de límites sobre la que esta película hace hincapié.
Como inconvenientes, hay que decir que esta película resulta en ciertos momentos ridícula, casi incómoda de ver, porque está repleta de tópicos y prejuicios infundados, está carente de un argumento sólido, y plagada de actuaciones nefastas y poco creíbles. La única interpretación que a mi juicio está a la altura es la de un Jordí Mollá que combina afinadamente la locura y la sensatez en el papel que da vida a Roberto. Sin embargo, todas estas debilidades se ocultan hábilmente gracias a que la cinta cuenta con un ritmo vibrante que mantiene al espectador pegado a la butaca. Este dinamismo se transmite perfectamente al público a través de la pantalla, consiguiendo que al espectador le surjan unas enormes ganas de visitar la sucia y rancia ‘Cervecería Kronen’.
Durante buena parte del film, la historia es bastante desconcertante, no parece que lleve a ninguna parte, ya que no sé sabe en qué consiste la trama. El relato está rodado con una estética que recuerda al género del documental y con un montaje muy simple con la intención de dotar a la obra de un fuerte realismo y de una dureza sorprendente. Este rasgo se hace aún más patente en el punto culmen del film en el que se opta por tratar la muerte del inocente Pedro desde el punto de vista de una cámara casera, lo que otorga mucho más impacto a la escena. Ese instante supondrá un golpe de madurez forzado, ‘descenderá’ los egos de los jóvenes a la tierra y les extirpará brutalmente su jovialidad.
El final del film, abierto y sin resolver, refleja simbólicamente el trayecto desde la rabia y la culpabilidad por la muerte de Pedro hasta el metafórico ‘suicidio’ que cobra vida en Carlos, al que le da igual lo que le pase, puesto que pretende ‘cargarse’ su propia vida y la de sus compañeros desvelando que ellos mataron accidentalmente a su amigo Pedro. Es curioso en este punto como Carlos, por primera vez, decide hacer frente a un problema y ser responsable de sus actos. En mi opinión, en este punto hay un cierto intercambio de personalidades entre Carlos y Roberto, ya que en un principio el que quiere destruir la grabación es Carlos y, posteriormente, es Roberto el que quiere pasar página borrando el contenido de la cinta.
En resumidas cuentas, “Historias del Kronen” es una película dura, agresiva y urbana, que nos muestra el desaliento de la juventud en el Madrid de los noventa, pero que, lamentablemente, se queda en un simple esbozo de la atractiva y peligrosa mentalidad juvenil. Entretenida, pero nada más.
Etiquetas: Cine.
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