CONTINUARÁ...
Silencio, se rueda...
Antonio Jarabo Velayos
Sin darme cuenta me he convertido en el protagonista de la película que siempre quise rodar y que nunca podré pagar. Es una obra imposible porque muestra a los espectadores algo que no están preparados para soportar, algo que nunca han visto y que jamás olvidarían. Posee mucha ilusión, esperanza y empeño. Está repleta de deseos, anhelos, suspiros y contratiempos. Y también contiene ciertas dosis de fatalidad, frustración y desesperación, junto con magia y puro sentimiento revoloteando por doquier, que convierten a la pieza en una imagen entrañable. Sin embargo, aunque soy consciente de que mi nombre jamás encabezará la lista de los créditos, en todas las noches que me paso en vela la cinta se desenrolla en mi cabeza entre sueño y sueño…
Sé en dónde quiero grabar mi futuro, lo que quiero editar de mis pasos y aquellos instantes que quiero ralentizar, que pretendo hacer inmortales. Son esos lapsos de tiempo en los que todo es perfecto y en los que ojala pudiéramos pausarnos eternamente… También tengo estipulado aquellos temas en los que quiero dejar huella y cómo deben suceder cada uno de los hechos que componen esta locura. Veo como serán los soplos de aire fresco y júbilo, los espacios de ocio y lucidez, donde introducir las famosas risas enlatadas e incluso contemplo aquellas situaciones en las que es preferible pasar rápido a ritmo de travelling, fundir a negro y cambiar de escena. Conozco a los protagonistas al dedillo, a pesar de que alguno de ellos no tiene muy claro cuál es su papel en este relato. Y cuento con todo lujo de efectos especiales para asegurarme el éxito de la taquilla. Hasta he compuesto una banda sonora nota a nota y acorde por acorde en la que se mezcla blues, jazz y soul, y todo aderezado con un punto de rock ochentero.
El guión es sublime, consiste en una jornada de puertas abiertas en las que los más osados podrán pasear durante horas por el interior de mi cabeza. Los diálogos están llenos de suspicacias, silencios y dobles intenciones. Pero lo que más me está costando encontrar es un final feliz... Con lo único que me encuentro es con millares de tomas falsas en las que la chica siempre acaba con el tipo equivocado. Y como buen director de mi destino tengo que gritar una y otra vez: ¡¡¡corten!!! Y vuelvo a enfocar el asunto desde otro punto de vista. Hasta la fecha, las butacas del cine están vacías, las palomitas están rancias y el acomodador yace muerto tras el primer anfiteatro. Sólo espero que la realidad acabe superando a la ficción y que lo mejor esté por llegar. Porque yo lo único que quiero es seguir soñando con…
Continuará…
Etiquetas: Reflexión
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